Teléfono: (+34) 667 368 356

Experiencias

A continuación se transcriben algunas experiencias escritas por miembros de Familias Anónimas. A través de nuestro Programa de recuperación estas personas han encontrado una nueva manera de actuar frente al problema de la drogadicción. El Programa de Familias Anónimas es totalmente anónimo, nunca se utilizan apellidos.

“¿Cuánto tiempo tengo que asistir a esas reuniones?” En realidad, en el programa de Familias Anónimas no hay un “tener que”, solo hay dos opciones.

Pero algunos de nosotros hemos respondido así a esa pregunta: “Hasta que quieras ir”. Al principio vamos a las reuniones para encontrar la manera de curar o ayudar a nuestros seres queridos. Entonces nos damos cuenta de que solo podemos trabajar en nuestra propia recuperación. Ver el progreso de los demás también es una motivación poderosa para nosotros.

A medida que trabajamos en los Doce Pasos, nos hacemos más fuertes, empezamos a sentirnos mejor, y continuamos asistiendo. Finalmente nos damos cuenta de que esperamos con ilusión las reuniones. Deseamos que nuestros amigos estén también allí, así podremos obtener nuevas ideas, conocimientos y crecimiento. También esperamos encontrar algunos recién llegados para poder compartir con ellos lo que hemos obtenido en Familias Anónimas.

HOY trabajaré para fortalecer a mi grupo de Familias Anónimas, de modo que siempre haya una reunión para renovar mi fortaleza y esperanza.

Para mi, los tres pilares imprescindibles de este programa son, la asistencia a los grupos, trabajar los 12 pasos y compartir con mi madrina. No puedo dejar ninguno de estos tres pilares de lado, pues entonces mi vida se tambalea.
Tengo madrina desde que llegué a FA en el 2004, se lo pedí a la persona que me recibió y que estuvo conmigo desde el principio, me ha ayudado muchísimo pero la relación se convirtió más en madre-hija que en madrina-ahijada, pues el cariño que nos cogimos fue tal que yo había cosas íntimas que me pasaban con mi marido adicto que no podía compartir con ella y ella nunca me "ponía las pilas", siempre estaba todo bien lo que yo hacía aunque no lo fuera. Así sin quererlo y sin dejar la preciosa relación que tenía con ella empecé a compartir con otra persona que sí que me ponía en mi sitio, con la que me era más fácil compartir según que temas y con la que tenía en común muchísimas más cosas a parte de ser ambas parejas de adictos.
Y así, sin nadie decir nada y sin ningún tipo de enfado ni resentimiento cambié de madrina para poder trabajar mejor el programa y a mí misma.
No sé que habría hecho sin ella, me ha ayudado tanto, me entiende tanto y me conoce tanto que con verme la cara ya sabe cómo estoy y si la estoy engañando o no. El padrinazgo es la manera de compartir cosas que en las reuniones no se puede, por tiempo o por la intimidad del tema, es una amiga incondicional que te entiende y no te juzga, que te escucha y no te dice qué tienes que hacer, sólo te sugiere según su experiencia.
Ahora yo soy madrina, y es el mejor regalo que mi Poder Superior me ha podido hacer, ver como mis ahijadas crecen y saber que es gracias a su esfuerzo y a que quizá mi experiencia les esté sirviendo, hace que pueda sentir ese famoso despertar espiritual del que hablan los pasos.
No lo dudéis, el padrinazgo es una herramienta imprescindible para recuperarnos.

Tener una hermana adicta es muy duro, pero Familias Anónimas me ha ayudado a aprender muchas formas de controlar mis sentimientos hacia ella. 

Antes de Familias Anónimas hacía cualquier cosa para ser amiga de mi hermana. Yo creía que la estaba ayudando guardando secretos y mintiendo. Entonces no podía ver lo que estaba haciendo, pero ahora sé que en realidad estaba perjudicándola.

Durante mi corta permanencia en Familias Anónimas he aprendido a no ser el "mensajero" entre mis padres y mi hermana. Ahora, no intervengo y dejo que se enfrenten entre sí. No siempre hacen lo que yo creo que deberían, pero sé que no puedo ordenar sus actos, ni amortiguar sus sentimientos, ni decirles lo que han de decir. Cuando me resulta demasiado doloroso presenciar sus errores, desaparezco de escena, me desprendo y rezo para que se libren de estas experiencias horrorosas de una u otra forma. 

Fue en una reunión de Familias Anónimas donde encontré la fuerza para hacer esto. Otro compañero dijo: "Por fin he aprendido que no puedo llevarme el dolor de otra persona".

Cuando llegué a Familias Anónimas se me dijo: "Podemos hacer mucho para no obstaculizar su camino hacia la recuperación". ¿Cómo podía yo obstaculizar la recuperación de mi marido? Mi constante esperanza había sido que pudiera dominar su drogadicción. ¡Yo deseaba tanto ayudarle...!

Nuestra semana familiar en el centro de rehabilitación me enseñó como me había interpuesto en su camino: regañando o gritando, con frialdad y retrayendo el afecto, minimizando y razonando, analizándole a él y no a mí, haciéndome cargo de sus responsabilidades y protegiéndole de las consecuencias, con una conducta abusiva y carente de amor.

Cuando reclamé mi poder para tomar decisiones constructivas, dejé que él tomara las suyas propias. Empecé a aprender a expresar los sentimientos, a ofrecer tranquilidad y a acoger con cariño su conducta y los efectos que repercutían sobre mí, a decirle lo que yo necesitaba y deseaba, respetando siempre su decisión sobre el tema. Dejé que afrontara sus responsabilidades y experimentara las consecuencias normales. Esta nueva conducta me ayudó a despejarle el camino. 

La recuperación de mi marido es asunto suyo. Mi recuperación es cosa mía.

Banner-Mapa

Habla con nosotros

Teléfono: 667 368 356

info@familiasanonimas.es

SIN cuotas, SIN subvenciones, SIN fundaciones, SIN apellidos, SIN inscripciones, SIN firmas, SIN compromisos y SIN profesionales.

Diseño por Reinicio